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La Mentira

Archivado en General • Fecha: 04-01-2005 17:51:34

Oprimió la tecla roja y cortó la llamada que hacia desde de su celular, se sintió algo incómodo, extraño, no reconocía las sensaciones que recorrían su cuerpo y su mente.

Había notado que mientras hablaba, sin premeditarlo su imaginación se desbordaba, en instantes se volvió audaz y creativo, fluyendo así las ideas necesarias para respaldar ante su mujer, en este caso, la ausencia.

Su corazón latía mas apresurado, al igual que su mente su cuerpo reaccionaba. La invasion de adrenalina en todos sus sistemas, hacían sumamente excitante, el momento en el que tenía control de decidir no compartir, de volverse egoísta y no pensar en nadie mas que en él y sus deseos, de tener esa autoridad para hacerlo y apoderarse de un tramo de su tiempo-espacio que por derecho humano le correspondía, y, que le permitiera usar y abusar si quisiese de su libertad, desechando el temor o el miedo de provocar en otros el disgusto o la decepción por sus procederes, quería desprenderse del compromiso de las formas y de las palabras apropiadas, quería disfrutar la ausencia de sentir respeto, comprensión o misericordia por los demas, la única forma de lograrlo, era mentir, evitando así discusiones e inconformidades innecesarias. Sí, mentir para no dañar.

El remordimiento apareció solo un segundo, lo disipó al recordarse libre, dueño de simismo en toda la extensión de la palabra, libre para levantar tanto la voz hasta gritar, para comer a su antojo y sin compostura, para mirar a otras mujeres sin disimulo, para departir con los amigos y extenderse en minutos y temas sin mesura.

Sí, libre de esas miradas que lo juzgan y lo condenan, y de su carcel, que lo aprisiona aunque también le de cobijo. Pasó una noche estupenda, plagada de todos placeres sanos que los varones pueden explorar, y no por sanos fueron menos divertidos.

De regreso en casa, reflexionó sobre la mentira, ese acto de ocultar la cosas, de disfrazar las situaciones… creyó que provenía de la maldad interna del hombre, concluyó que no, que era un instinto más y podía ser explotado y manipulado a conveniencia.

Se dio cuenta, que la mentira no es buena, no es mala, solo es parte natural del comportamiento humano, controlable pero imposible de erradicar.

Comprendió que viviría con ella para siempre, que no podía evitarla, que tendría que aprender a enfrentarla al igual que a sus fieles compañeras, las consecuencias.

Le fué suficiente este concepto, estaba cansado, apagó la luz, cerro los ojos y durmió como se sentía… en paz…

"Dejé de juzgar tan severamente la mentira, descubrí que de muchas formas, todos los días me autoengaño y a veces me hace sentir mejor, tranquila, o libre".

Escrito por VeryNice
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